Esta clásica comedia argentina gira en torno a la superstición social del “jettatore”, es decir, la persona considerada portadora de mala suerte. Don Lucas, un hombre amable pero señalado por este prejuicio, se convierte en víctima del ridículo y la desconfianza colectiva. Con humor agudo, Laferrère critica la hipocresía de la alta sociedad porteña y expone cómo los miedos irracionales pueden condicionar las relaciones humanas.
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