Continuación del universo de Como agua para chocolate, esta novela profundiza en la memoria familiar, los secretos heredados y las marcas del pasado que atraviesan generaciones. Laura Esquivel retoma su estilo inconfundible: una narrativa donde lo íntimo y lo histórico se entrelazan, y donde las emociones, los vínculos y la identidad tienen un peso casi físico.
En Mi negro pasado, la autora explora las raíces ocultas, las culpas silenciadas y la necesidad de reconciliarse con la propia historia. Hay realismo mágico sutil, genealogías, traumas colectivos y una mirada crítica sobre la herencia cultural y afectiva. Es una novela reflexiva, sensible y profundamente latinoamericana.
Ideal para quienes disfrutaron Como agua para chocolate y para lectores de sagas familiares, memoria histórica, narrativa emocional y literatura latinoamericana contemporánea.