Un clásico lírico y tierno donde el narrador cuenta, en escenas cortas y poéticas, su vida cotidiana en un pueblo andaluz junto a Platero, un burrito pequeño y sensible. A través de paseos, encuentros y pequeñas historias, el libro celebra la amistad, la naturaleza, la infancia y la belleza de lo simple, con un tono melancólico y luminoso.
