Pollan explora cómo la cocina fue clave en la evolución humana y en la formación de la cultura.
A través de los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), reflexiona sobre el acto de cocinar como práctica esencial.
Un ensayo que mezcla historia, ciencia y experiencia personal para reivindicar la cocina como forma de conocimiento y cuidado.
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